Archivos Mensuales: abril 2015

El poder del algoritmo

El poder del algoritmo

Indudablemente las ciencias de la computación están causando una auténtica revolución. Es cierto que las nuevas tecnologías, en general, producen cambios importantes. Pero en la actualidad, la neurociencia, el Deep learning o machine learning, los sistemas expertos, las redes neuronales, etc…, unidos a la gran capacidad de proceso y almacenamiento de los nuevos sistemas, están provocando una revolución “sin” precedentes.

O quizás sí, con precedentes, pero ninguno a la velocidad que se está produciendo en la actualidad. Y las matemáticas comienzan un reinado a través de los algoritmos. Ha llegado el momento en el que en vez de imaginarte tú lo que deseas, lo que tienes que decir es lo que eres y cómo eres, y los sistemas informáticos son los que tienen que decirte qué es lo más adecuado para ti.

Recientemente me comentaban que en la India, más del 50% de los matrimonios se concertaban por Internet, pero lo que más me sorprendió es que había dos formas de actuación. Una forma era la tradicional, es decir, uno define el perfil que entiende más adecuado para él o que más le apetece, y los sistemas buscan en la base de datos a ver quién existe con ese perfil deseado.

Pero ya había otra forma, que consistía en que el que se lanza la búsqueda de pareja lo que hace es proveer una serie de datos al sistema sobre sus características tanto físicas como emocionales, su forma de vida, sus gustos, etc. Y con esta información, un algoritmo matemático determina cuál puede ser su pareja más adecuada, no me atrevo todavía a decir su pareja ideal.

Bueno, en definitiva, son dos formas distintas de abordar el problema. El primero, en el que ser humano decide; y el segundo, donde es el algoritmo el que decide.

Lo que me resultó más sorprendente fue el hecho de que los matrimonios consecuencia de las parejas seleccionadas por el sistema a través del algoritmo o algoritmos correspondientes, eran más estables que los se produjeron por el método tradicional. De hecho, entre los primeros se está produciendo un 15% menos de divorcios.

Esta realidad puede abrirnos la mente hacia una nueva forma de actuación, donde al final las máquinas y sus algoritmos internos son los que deben responsabilizarse de mejorar nuestras elecciones en todo. Desde la elección en la forma de vestir, a los estudios que tenemos que cursar, el ocio más adecuado, y por fin, tu pareja de por vida.

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Los negocios en manos de los técnicos

Businessman working with tablet and social media

Las empresas españolas están cada vez más en manos de los tecnólogos, y en general de los técnicos de las diferentes especialidades. El resultado es que las decisiones que se toman son técnicas, generalmente basadas en la pura racionalidad. Pero parece que se nos ha olvidado que las empresas son las estructuras que se establecen para llevar a cabo una idea de negocio, y no para desarrollar técnicas.

Para llevar a cabo una idea de negocio, se establece una estructura empresarial en la que deben integrarse técnicos de diferentes disciplinas, cuya visión está sesgada o mediatizada por su propia especialidad. Por ello, sobre la estructura técnica y de especialistas, se establece la estructura de gestión, cuya especialidad debe ser la visión coordinadora e integradora de las diferentes especialidades técnicas.

Entonces, para que una empresa funcione, se precisan personas que trabajen en los aspectos técnicos y personas que integren los resultados de los trabajos que aquellos realizan. Donde la información, o la transformación del dato en información, conforman la herramienta que facilitará a las personas responsables de la gestión llevar adelante el negocio, con un riesgo reducido.

El problema al que nos enfrentamos ahora es que, debido a las condiciones de mercado, cada vez más complicado, se precisa que los técnicos profundicen más y hagan un trabajo cada vez más sofisticado. Ese trabajo empieza resultar cada vez más difícil de entender por parte de los gestores, los cuales, ante los últimos años de ausencia de resultados, se encuentran atrapados por miedo al fracaso y a su vez por el mayor protagonismo de los técnicos. El resultado final es que los técnicos están adoptando un papel que no les corresponde en el desarrollo de los negocios, en detrimento de los gestores, que están cediendo su parcela.

En consecuencia, los proyectos cada vez son más proyecto pero menos negocio. Los técnicos, a los que se les ha cedido el protagonismo, no tienen la visión de negocio ni son conscientes de las implicaciones de sus decisiones en otras áreas o especialidades. De tal forma que los proyectos nacen bajo estas premisas con un destino predeterminado: hacia la mediocridad o hacia el fracaso.

Las empresas deben retomar el concepto integrador que supone un gestor. Éste debe alimentarse, asesorarse y beneficiarse del trabajo de los técnicos, ver las implicaciones de los trabajos de cada uno de ellos en la generación global de valor y su repercusión en el trabajo del resto. Y no perder nunca de vista que el éxito está en la aceptación del mercado, donde nos encontramos clientes con criterio global y no parcial, que buscan satisfacer sus necesidades de la mejor forma posible y con la mayor comodidad. No buscan la perfección técnica, que les da igual. Buscan la funcionalidad global.

Señores directivos, recuperen su protagonismo y no nos dejen en manos de los técnicos. No tengan miedo a tomar decisiones. Deleguen, pero no se quiten el muerto de encima.

La “tranquilidad” de los países receptores de multinacionales

Multinacionales países receptores

Tradicionalmente hemos contemplado dos tipos de países en el fenómeno multinacional: los que son receptores de multinacionales y los que son generadores de multinacionales. Los primeros se aprovechan de la riqueza que esas compañías extranjeras les crean; los segundos se aprovechan del poder de influencia que a través de esas compañías pueden tener en los países que les acogen.

Con este panorama, los países receptores de empresas multinacionales obtienen una riqueza rápida por el establecimiento de las mismas en su país: les crean puestos de trabajo, preparan y forman a sus trabajadores, establecen una infraestructura industrial. Y todo ello sin tener que realizar un gran esfuerzo, tan solo ciertas concesiones.

El problema empieza cuando las cosas se tuercen, cuando el mercado no responde al nivel que se precisa para mantener la estructura productiva, cuando los avances tecnológicos ayudan a producir mucho más de lo que los clientes y consumidores son capaces de absorber. O cuando se producen diferencias políticas entre el país de origen y el país destino. O si es éste último el que quiere reducir las concesiones.

En esos momentos es cuando la dirección de las multinacionales tiene que tomar decisiones, muchas veces muy drásticas, que pueden llegar a la reducción de un alto número de empleos e incluso al cierre de operaciones, con el drama que en muchos casos puede suponer para el país receptor y sus habitantes.

El problema al que se enfrentan los países receptores de multinacionales es que cuando la situación se complica, las decisiones empresariales no las pueden controlar. Son decisiones que se toman a miles de kilómetros de distancia, sin sensibilidad sobre las repercusiones sociales que ciertas medidas o cambios de rumbo pueden suponer en el país correspondiente.

En este sentido, un país como España, que tradicionalmente fue receptor de las multinacionales, se está enfrentando desde hace años, en un sector como el del Automóvil, a una situación muy delicada. Siendo una de las regiones del mundo con mayor know how y capacidad de producción en el sector, todas las decisiones estratégicas de calado se toman demasiado lejos.

¿Cuánto dinero y cuántas concesiones está costando mantener la producción de automóviles en España? La tranquilidad del pasado nos ha llevado a la intranquilidad actual. Esperemos no enfadar a nadie fuera.

El mundo dominado por las máquinas

The Science Museum Unveils Their Latest Exhibition "Robotville" Displaying The Most Cutting Edge In European Design

El año pasado, una compañía de capital riesgo coreana incorporó un robot a su comité de dirección, con capacidad de voto; la empresa Foxconn puso en marcha una prueba que consistía en reemplazar a 2.000 trabajadores por una nueva máquina…

Desde hace varias décadas, las máquinas han ido ganando terreno al ser humano. Cada vez acaparan más puestos de trabajo en detrimento de los trabajadores. Hasta ahora, los puestos que estaban en el punto de mira de las máquinas eran los que realizaban fundamentalmente trabajos físicos con movimientos repetitivos. Pero ahora ya han empezado a ocupar posiciones donde el conocimiento es la base del trabajo.

Los sistemas expertos, basándose en redes neuronales y deep learning, gracias a la capacidad de almacenamiento y de proceso de los equipos de computación actuales, empiezan a llamar a la puerta del trabajo directivo. Por lo tanto, son un nuevo competidor en los procesos de head hunting.

En este proceso se empieza a producir una selección natural, en la que los más dotados y preparados intelectualmente serán los que estén en la cúpula de la sociedad, controlando las máquinas o estableciendo los planes de acción de la fuerza cibernética.

El problema de la economía basada en esta estructura se concretará en un 80% de personas sin trabajo. Esto es, a priori, sin renta y sin ocupación. El reto será dotarlas de renta, pues si no el mundo sería inmanejable y además no tendría sentido producir, pues no habría clientes.

La cuestión es cómo distribuir esa renta: ¿igual para todos o estableciendo diferentes niveles? Y si se consideran diferentes niveles, ¿cuál sería el criterio o los criterios para establecerlos? ¿Podríamos hablar de la desaparición del capitalismo y la aparición de una especie de comunismo cibernético?

Pero el problema no termina ahí, pues todavía nos quedaría el segundo reto: dar ocupación a esas personas. Ya que la raza humana, según ciertos estudios, cuando no tiene nada que hacer se vuelve más agresiva.

Así, el reto para un futuro premio Nobel será dar solución a la situación, creando un sistema que nos facilite superarla. Es un asunto que urge resolver, y el tiempo empieza a correr en nuestra contra.